martes, 24 de mayo de 2011

CONCLUSIONES

1. La ONU no ha sido lo suficientemente efectiva para prevenir guerras, desde su creación en 1947 hasta el presente ha habido numerosos conflictos bélicos y esto se debe a que el sistema de veto del Consejo de Seguridad, impide la prevención de algunos conflictos y a la solución de otros ya desencadenados

2. Con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, comenzó la doble faz de la ONU: por un lado el discurso y por el otro la práctica, con frecuencia contradictorios.

3. Consejo de Seguridad: En su papel como garante de la paz y la seguridad internacionales parece extender su actuación a mucho más de aquello que originalmente le asigna el marco legal al cual debe ajustar su actividad, esto es, la Carta de las Naciones Unidas. Este acaparamiento de competencias, junto con la tendencia del Consejo a apreciar su misión en función de los intereses en juego y criterios políticos en el conflicto en cuestión, nos han suscitado posibles reformas en la Carta entre las que se encuentra una mayor delimitación de los poderes del Consejo.

4. Aunque Kofi Annan en su informe “Un concepto más amplio de libertad . Desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos” dijo que: “El Consejo de Seguridad debe ser ampliamente representativo de las realidades del poder en el mundo actual”; teniendo en cuenta la actual relación de fuerzas, favorable a los Estados Unidos, a las sociedades transnacionales y al neoliberalismo, tenemos serias dudas de que actualmente este Consejo contribuya a la democratización de la Organización y a una mejor defensa de los intereses de los pueblos.

5. Es difícil imaginar el logro de una reforma positiva en la ONU en el contexto actual de la relación de fuerzas, desfavorable para los intereses de los pueblos. Incluso en lo que se refiere a la supresión del derecho de veto porque por si sólo, sin otras reformas fundamentales, no dará los resultados esperados.

6. El Consejo de Seguridad carece actualmente de legitimidad y funciona en la ilegalidad, por lo que es urgente reformarlo en profundidad: habría que suprimir el “derecho de veto” y el sistema de miembros permanentes.

1 comentario:

  1. Además de plantearnos la cuestión de saber quién debería ejercer el control de legalidad de las decisiones del Consejo de Seguridad; la reforma imprescindible respecto al servicio de la paz que debe ejercer la ONU, sería que los países pequeños, que no tienen proyectos mundiales ni se dedican a la venta de armamentos a escala planetaria como los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, tengan la misma participación y los mismos derechos a la hora de adoptar decisiones.

    ResponderEliminar