ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) nació en enero de 1951 a decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Proporciona protección y ayuda humanitaria a más de 36 millones de refugiados en cerca de 120 países. Este organismo se encarga de labores como velar por la seguridad en zonas de alto riesgo, obtención de suministros médicos, envío de alimentos y organización de flotillas aéreas para ayudar a los refugiados a regresar a casa o a nuevos países de reasentamiento, promoviendo la integración, para lo que cuentan con programas específicos de educación, vivienda o salud.
Los refugiados no tienen detrás la protección de un Estado, y ACNUR se encarga de defender los derechos de estas personas, incluyendo que ninguna de ellas sea devuelta a los países de donde se han visto obligados a huir porque su libertad o su vida corrían peligro. Por otra parte, este organismo tiene el objetivo de que los refugiados, que en la mayoría de los casos se ven obligados a abandonar sus hogares solamente con lo puesto, sean autosuficientes, valiéndose por sí mismos basándose en sus capacidades y habilidades.
Tipos de soluciones duraderas para los refugiados que promueve ACNUR:
a) Repatriación voluntaria: Los refugiados pueden regresar a sus países de origen con plenas garantías de seguridad y dignidad.
b) Integración local: El país de asilo ofrece residencia.
c) Reasentamiento: Los refugiados son transferidos del país de asilo a un tercer Estado que estará dispuesto a admitirlos de forma permanente.
ACNUR es una organización cuyos objetivos son loables, pero que encuentra continuas trabas en su camino que limitan su capacidad de actuación. Desde un primer momento surgen los problemas: ¿quién merece el calificativo de refugiado? Existe una gran dificultad a la hora de establecerlo ya que, por ejemplo, no se consideran refugiados a los migrantes económicos, aunque quizá en algunos casos debería ser así porque han sido las decisiones de los gobernantes quienes les han llevado a una situación de desesperación. Por otra parte, a pesar de que los poderes públicos (principalmente de Occidente) clamen a los cuatro vientos su amor por la libertad y los derechos humanos, en la práctica muchos de ellos muestran reticencias a la hora de acoger a refugiados dentro de sus fronteras (esta situación se ha acentuado tras el 11-S). Por estas y otras razones, la efectividad de este Alto Comisionado puede verse mermada, dejando a miles de personas sin cobertura humanitaria.
A mi parecer, el reto está en encontrar nuevas formas para abordar las crecientes y cada vez más complejas causas que provocan los desplazamientos. Y es que surgieron patrones de movimientos migratorios, incluido el desplazamiento forzado, no previstos en la Convención de Naciones Unidas (ONU) para los Refugiados de 1951.
ResponderEliminarPor otro lado, hay un problema y es que en 2009 hubo una manifestación frente a la sede de ACNUR en Rabat. La causa, es que para los refugiados en Marruecos los avances en esta materia no se producen. Ellos querían que se aplicara el derecho a la reinstalación.
ResponderEliminarDe lo que no querían oir hablar era de Integración sin papeles, cosa que el gobierno marroquí se niega a reconocerlos legalmente.
Y es que en los países europeos, democráticos hasta los gobiernos tienen claro que la integración comienza por la legalidad.
Según los refugiados, Acnur y su mandato les condenaba al ostracismo y a la clandestinidad, mientras que hace un lavado de cara de su mala gestión con países como el Reino de Marruecos.
Esta situación rompió moralmente a los manifestantes, muchos de ellos han sufrido deportaciones al desierto, en el caso de las mujeres violaciones reiteradas e incluso bastantes de ellas confesaban dedicarse a la prostitución para sobrevivir en la clandestinidad.
Por ello, hay que reflexionar y pensar que todos los refugiados son iguales estén en el país que estén. Además, la legalidad es un punto primordial y ningún país se puede negar a ofrecerla ya que la ONU a través de ACNUR no lo debería permitir.