Los Estados tienen derecho a defenderse de un ataque armado utilizando la fuerza. Así lo reconoce el capítulo 7 de la Carta de Naciones Unidas. Pero en el caso de que se produzca una agresión o quebrantamiento de la paz, será el Consejo de Seguridad el que tome la disposición de intervenir. Que la decisión de intervención depende exclusivamente de los cinco miembros permanentes (a saber: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China) limita en exceso la efectividad y capacidad de actuación de la organización, porque estos países suelen presentar intereses contrapuestos no sólo por su trayectoria histórica, sino por sus actuales roles en el mundo, tanto económicos como políticos. El derecho de veto condiciona la justicia hasta tal punto que, aunque se esté produciendo una masacre, si uno de estos países tiene intereses en el Estado conflictivo, no se llevará a cabo ninguna medida. Ni siquiera aunque el sentido común, la justicia y la democracia así lo ordenen. Esto supone una falta grave a los valores democráticos que dice defender la ONU. ¿Cómo se puede tener por bandera unos ideales que ni siquiera se aplican en el seno de la propia organización? La democracia es la decisión de la mayoría, pero en las Naciones Unidas la mayoría no tiene ni voz ni voto en asuntos de este calibre. O mejor, pueden tener voz y expresar su opinión, que será deliberadamente ignorada si uno de los países con derecho de veto opina de distinta forma. La ONU es una oligarquía con tintes autocráticos: los que dirigen el cotarro son los cinco países del Consejo de Seguridad, y si uno, sólo uno de ellos, no quiere sacar adelante una resolución, ésta no saldrá.
En resumen, éste es uno de los capítulos que más limitan la efectividad y la credibilidad de las Naciones Unidas, y por tanto uno de los que está pidiendo a gritos la modificación. ¿Por qué estos cinco países deben seguir disfrutando de los privilegios que obtuvieron tras la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué les hace ser superiores al resto? La ONU debe dar ejemplo: no se puede exigir a los demás lo que uno mismo no aplica. Si quieres democracia, sé democrático.
Y es que los cinco países con derecho de veto son empresas cuyos intereses se mostrarán en las decisiones que tomen. De esta manera, habrá una oscuridad en sus acciones que a lo que lleva es a pensar que no luchan por la paz ni la seguridad, sino por el dinero o por determinadas cosas que desean conseguir para ellos.
ResponderEliminar